Genaro Guízar: la historia detrás del personaje (Parte III)

Genaro Guízar: la historia detrás del personaje (Parte III)

El adiós de los amigos

Tres años de estudios implican sacrificios extremos para quienes carecen de recursos económicos y ese era el caso no sólo de Genaro Guízar Valencia, sino también de sus cuates Guillermo Álvarez Ordaz, un joven estudioso huérfano de madre y desprovisto del apoyo paterno, pues había nacido fuera de matrimonio. Su padre era casado y jamás tendió la mano a quien estudiaba Contaduría Privada con el apoyo de su hermano por su señora madre, Epitacio Bedolla Ordaz.
Tal vez la pobreza y el infortunio hizo que aquel grupo de amigos de la “Pitman” se identificara plenamente, pues Genaro y Guillermo, al igual que Cutberto Mota, Ricardo Ríos y Ramona Mendoza, entre otros de escasos recursos, se convirtieran en inseparables y compartieran los sinsabores propios del pobre, y la alegría que se vive a los 20 años sin importar rangos económicos.
Genaro ejercía una especie de liderazgo, y esa posición prodigada por sus compañeros lo llevó a la presidencia de la Sociedad de Alumnos de la Academia de Comercio “Pitman”. Cursaba el segundo año de la carrera de Contaduria Privada, cuando fue nombrado por unanimidad para ocupar el cargo, así que, junto con sus más cercanos, trazó un plan con. miras a lo que sería la fiesta de su graduación una vez que concluyeran el tercer año.
Para reunir recursos, organizaban tardeadas en el entonces “Café Riviera” y en algunos otros salones de fiestas.
Cuando cursaban ya el tercer año, Genaro fue ratificado en el cargo y transcurrido el tiempo, los egresados tenían lo suficiente para el festejo que se celebró en el mismo “Café Riviera”, evento que fue amenizado por los entonces muy afamados “Los Lemon’s”, de Zamora, Michoacán.
Lo recaudado alcanzó para el licor, anillo de graduación y gastos inherentes a la ocasión.
Para los jóvenes contadores privados había terminado esa etapa de su vida. Ahora tenían que salir al mercado laboral a buscar un lugar. Casi todos se colocaron en alguna vacante ofrecida por algún banco. A otros, como Genaro y Guillermo, el destino los habría de separar para siempre. Así que mientras nuestro personaje se colocaba en la administración de una despepitadora, Empresas Longoria, S.A., para ser precisos, Memo, como así decían a Guillermo, obtuvo trabajo en las oficinas administrativas de las minas de Inguarán, en el municipio de La Huacana. Jamás se volvieron a ver, pues Genaro optaría con el tiempo por emigrar a Estados Unidos, mientras que Guillermo siguió estudiando con el apoyo de la empresa hasta graduarse como Ingeniero Metalúrgico, y de esta manera convertirse en pieza importante de la empresa minera, pues lo mismo realizaba una auditoría interna, que laboraba en el campo de la extracción de minerales. De Inguarán se fue a Pachuca y de allí a cualquier parte del mundo, enviado por la empresa.
Sí. Genaro y Guillermo se vieron por ultima vez en su fiesta de graduación, ya que este último murió hace doce años en Tucson, Arizona, víctima de un paro cardíaco.
Cómo anécdota contaré que Guillermo, quien era tío de quien esto escribe, visitó por última vez Apatzingán en 2004. En ese entonces Genaro había regresado a esta, su región, y era candidato a diputado local.
Memo me preguntó: “oye Chuy… Vi unas pintas en algunas bardas que una persona de nombre Genaro Guízar es candidato a diputado ¿no es uno de El Limón, municipio de Aguililla?”
“Así es”, respondí yo. A lo que dijo: “Uuuuuh, pues es mi amigo… estuvimos juntos en la Pitman”.
Platiqué a Genaro de esa breve conversación sostenida con mi tío y me preguntó, a su vez: “¿Memo, es tu tío?”… ¿y dónde vive?… le dije que en Tucson, a lo que terció un compromiso de ir a visitarlo cuando fuera a Estados Unidos… pero ya no hubo tiempo.
(Continuará el próximo sábado)…