La Política Cuesta

La Política Cuesta

Por Manuel Bernal Saucedo

En todas las épocas, temporadas o tiempos políticos surgen quienes demuestran tener ganas de alcanzar algún escaño en las contiendas, como las que se avecinan, pero por desgracia tratan de desconocer que la política cuesta, se requieren de muchos recursos económicos, y hablar de muchos recursos económicos es hablar de millones de pesos que no todas las personas tienen a la mano, pensando que solo a base de sonrisas, abrazos, besos, saludos y buenos deseos van a ganar la elección y en ocasiones no alcanzan ni siquiera a figurar en las boletas, por lo que desde ahora deben de ver realmente sus posibilidades y no dejarse llevar por el canto de las sirenas, no creer en los falsos apoyos ni mucho menos en quienes aparentan “estar bien con los de arriba y me mandaron a platicar contigo para que te prepares porque vas como candidato o candidata”, dependiendo el género.
Si bien es cierto que el trabajo que se tenga desarrollado en el campo, con las bases, con la militancia, es necesario, también lo es que por lo regular quienes vienen figurando como candidatos a los cargos de elección popular son quienes tienen mayor acercamiento, mayor amistad o compadrazgo con los dirigentes estatales o nacionales de los partidos políticos a que pertenezcan, por lo que no causa ninguna extrañeza ver a los aspirantes a participar en la contienda que se van a Morelia o a México a llevar quesos, carne seca, productos agrícolas de la región y otros artículos que les pudieran gustar a sus dirigentes para de esa manera ir asegurando su inclusión, lo que además es más válido, más seguro y sobre todo, más barato, pero cada quien su peso, cada quien su dinero, cada quien su ambición, cada quien su aspiración.
En ese sentido, lo mejor es hablar con la verdad y, claro estar haciendo ruido, pero más que nada para buscar entrar a la negociación, más no con la certidumbre de que irán encabezando una planilla, hay que ser honestos, tanto en  la cuestión económica como popular o más bien estar seguros de que cuentan con el respaldo necesario de la ciudadanía para que sea reflejada su foto y su nombre en las boletas durante las elecciones, pero mientras eso ocurre, procurar no gastar su poco dinerito que tengan en “quedar bien” con determinados grupos con los cuales no se ha tenido ninguna afinidad y que al final de la jornada no aportarán nada para lograr el ansiado triunfo.