Mis hermosas benefactoras

Mis hermosas benefactoras

(Parte II)

Por Jesús Bedolla Nava

Prosigo:

Mía Richard se hace llamar una persona que, seguramente está detrás de un perfil de Facebook falso, misma que pretendió hasta este mismo martes, defraudarme.
Me contactó hace un mes, aproximadamente. Pacientemente hizo su labor para ganarse mi confianza. Yo, por mi parte me mostré consecuente y contestaba a casi todos sus mensajes vía messenger.
La foto de perfil seguramente robada en el mismo Facebook me hace pensar que pertenece a una mujer árabe o una mezcla de raza negra con latino.
Dicha dama poco a poco fue avanzando en el terreno afectivo y sin llegar en ningún momento a lo soez y vulgar, me empezó a tratar amorosamente, al grado de que se confesó enamorada de mi, lo cual realmente me causaba gracia.
Tras informarme que era originaria de Los Angeles, California, militar de carrera, y estar asignada a una misión de alto riesgo en Afganistán, llegó al terreno que ella quería -y yo también- al decirme que pronto se retiraría y deseaba venir a vivir a México e incluso relacionarse sentimentalmente conmigo.
Por dinero no habría problema, ya que ella recibiría los ahorros de toda su vida, además de una fuerte suma por su retiro del servio militar estadounidense y una jugosa pensión mensual vitalicia.
Me dijo que estaba cansada de los peligros, ya que estaba al frente de un contingente militar que hacía labores de inteligencia, por tanto estaba demasiado cansada y estresada.
Me dijo que me enviaría el dinero que por lo pronto tenía ahorrado en bancos -nunca específico la cantidad- dentro de una pequeña caja fuerte, vía empresa de paquetería internacional , el cual me llegaría a mi oficina en Apatzingán, por tanto me pidió identificación oficial y el domicilio.
Igual que con Rosario Alicia Gutirez, sólo envié mi identificación laboral y le escribí la dirección a la que debía enviar el paquete.
Debo decir que estábamos en pleno trato vía mensajes, cuando estalló la crisis bélica en Afganistán iniciada por los talibanes, lo que obligó al ejército estadounidense a replegarse, pero curiosamente, Mía Richard jamás me tocó ese tema que hubiera sido impostergable entre amigos.
En alguna ocasión hice alusión a esa situación, pero mi enamorada evitó contestarme y prefirió continuar con sus instrucciones para mí.
El paquete llegaría a una oficina de envíos internacionales al aeropuerto de Ciudad de México, a donde tenía yo que pasar a recogerlo yo personalmente. Nótese como había cambiado la situación: ya no llegaría a mi domicilio en Apatzingán, sino que tenía que acudir a la capital mexicana a recoger el caudal de dólares.
Me proporcionó el número telefónico 5545499726 de la empresa de envíos, en dónde me iba a contestar una persona de nombre Noé Arriaga.
Cuando llamé por teléfono, me contestó un hombre. Tras las presentaciones de rigor le expliqué que hablaba yo de parte de Mía Richard, quien me había enviado un paquete de Afganistán.
El sujeto en actitud de la urgencia propia de quienes tienen en mostrador gente que atender, mientras contestan el teléfono, se mostró extrañado primeramente, para luego «caer en la razón»: ¡Aaahhh, me habla usted acerca del paquete que tiene pendiente un pago por gastos de envío aéreo y otras cosas!
Respondí afirmativamente, por lo que el sujeto me dijo que tenía que hacer el pago para poder pasar a recogerlo.
Le dije que no sabía nada del pago, pero que si me informaba la cantidad, le haría el depósito.
El individuo se negó y me dijo que era la remitente quien me tenía que dar esa información. Él no estaba autorizado.
Después de eso envié un mensaje a Mía Richard para informarle de la situación, a lo que me contestó que había cometido el error de omitir algunos pagos, por lo que me dijo que pagará yo y en cuanto tuviera el paquete en mis manos podía extraer ese dinero guardarle el resto.
Le respondí que no sabía la cantidad requerida, ni a qué banco y había qué depositar, por lo que ella se comunicaría con la empresa para pedir esos datos.
Eso le daba mayor realismo al intento de fraude, además de que tardo más de 24 horas en contestarme y este fue su mensaje:
«Mi amor, la empresa dice que hay que pagar la suma de 25.000 pesos. Este es el número de cuenta que usarás paa realizar el pago: BANCOMER
Nombre: SELENE ZERED MARTINEZ FIGUEROA Cuenta:
0477223188
Clabe: 012180004772231888.
Por favor mi amor no dejes que nadie sepa sobre mi paquete ¿ok?
Y tiene que ser rápido. Deja lo que estés haciendo para que vayas al banco y no le digas a nadie sobre mi paquete.
Mi amor, por favor sólo ve y haz el pago para que el agente pueda entregarte el paquete sin demora, por favor no quiero perder el paquete ni quiero que pierdas mucho tiempo en el aeropuerto y también cuando tú realices el pago, toma una foto clara del recibo y envíamela para que pueda reenviarla a la empresa para su confirmación».
Hasta este momento Mía Richard siguía desesperada haciendo preguntas por el depósito de 25 mil pesos, más aún, cuando le dije que ya lo había hecho, pero ella esperaba la foto de la ficha de depósito, misma que no temgo porque, obvio, no se realizó nunca.
De Sarah Rose Aris, sólo puedo decir que no quise entrar en ninguna conversación con ella. De hecho me anticipé al decirle que seguramente me iba prometer una fuerte cantidad de dinero, misma que no están dispuesto a recibir, pero ocurrió algo curioso, pues ella siguió de frente con escarceos amorosos como si no hubiera leído mis mensajes. Ahora está en la etapa de enamoramiento hacia mi persona, sin que yo le contesté nada. Es una mujer automática, pues no ocupa que.le den cuerda. Seguramente no tardará en tratar de hacerme rico.
¿Que tienen en común Rosario Alicia Gutirez, Mía Richard y Sarah Rose Aris?
Pues que curiosamente tienen en su perfil varias personas de México y, concretamente, de Apatzingán.
Mi intención es advertir sobre este tipo de defraudadores, para que nadie caiga en la ingenuidad de creerles al grado de ser sus víctimas.
Saludos. Pudiera haber por lo menos alguno que les crea porque en realidad trabajan la ambición de las personas al otorgar ciertos resquicios de facilidades para que uno se aproveche de ellas, no obstante que sólo quieren sacar provecho de esa misma ambición.
Saludos.