Política en Línea

Política en Línea

Por Jesús Bedolla Nava

* El PRI puede liberarse del cacicazgo de Jesús Reyna
* Aspiraciones de José Luis Cruz, evidentes desde hace meses
* Desgastante diferendo de.los hermanos Cruz
* Víctor Báez Ceja con grupo de empresarios apatzinguenses
* Genaristas piden su regreso

El Partido Revolucionario Institucional está a punto de liberarse en Michoacán de la podredumbre que tuvo en sus filas en los últimos años.
Sí. Al interior del PRI circula la que debería ser tomada como una excelente noticia para los militantes, en el sentido de que Jesús Reyna García, Cuauhtémoc Ramírez Romero, Salvador Galván Infante y Rafael López Hernández, se van del partido que se empeñaron en acabar al crear un cacicazgo emcabezado por uno de San Lucas, ahora extinto, Ausencia Chávez Hernández, y por el de Huetamo, siempre fiel escudero de aquel que fuera gobernador interino de Michoacán. Me refiero precisamente a Chucho Reyna.
Pero no toda la noticia es buena, pues se van “temporalmente”, lo cual quieren decir que amenazan con regresar, y entendemos de inmediato la jugada de este grupo de vestustos políticos, que sin embargo toman decisiones cual si fueran niños: a capricho.
A los cuatro y seguramente a otros más les hace falta ovi-decision para anunciar su salida del PRI de manera definitiva.
El anuncio bajo el término de “temporal” es con dos intenciones claras: la primera es su deseo de que les rueguen quedarse, para luego entonces condicionar su estadía a que les entreguen todo el poder interno para así poder vender y otorgar candidaturas a su gusto, adjudicarse cuantas convengan a sus intereses e incluso vender al mejor postor por anticipado las derrotas del tricolor a cambio de posiciones, aviadurías, y otras canonjías lucrativas.
En segundo término, anuncian una salida “temporal” con la intención de tener un reducto a donde regresar en caso de no encontrar alojamiento en ningún otro partido, incluido Morena, que se ha convertido en receptor de los deshechos de otros partidos y cuyo único plus se llama Andrés Manuel López Obrador. Sin embargo, lo más seguro es que allí les cierren las puertas por el daño que han hecho a su partido de origen y al estado de Michoacán.
Jesús Reyna representa lo más negro del PRI en Michoacán en las últimas décadas. No de gratis estuvo preso unos años, acusado de tener nexos con el crímen organizado, pues esos vínculos jamás lo asustaron, más bien lo “atutaron”.
Resulta ocioso hablar de Cuauhtémoc Ramírez Romero, quien durante los mejores momentos del PRI sacó al partido jugo y beneficios, casi siempre incrustado como funcionario público, aunque también fue diputado local. En Apatzingán una periodista no lo puede ver, por actitudes de acoso, pues en Villa Victoria en alguna ocasión durante una gira de trabajo del entonces gobernador Ausencio Chávez Hernández (ya llovió) le jaló el tirante del brasiere, prenda íntima tan respetable como la mujer misma. La comunicadora se molestó tanto que, a la fecha, todavía recuerda el incidente y a Ramírez Romero no le va nada bien.
Pero eso es aparte. En cuanto a política Ramírez Romero no viste al PRI, como él piensa.
Sin embargo más falta de ovi-decisión demostrarán las dirigencias nacional y estatal del tricolor si aceptan las renuncias de estos tres sujetos con carácter de “temporales”, ya que políticos de este tipo no le hacen falta a ningún instituto político. Seguramente se quedarán solos o tendrán que engordar la filas de algún partido de esos que agarran hasta brasas ardiendo.
Por lo pronto, en Apatzingán ya la noticia fue tomada por un importante número de priístas con criterio de bodeguero: “al haber gatos, no hay ratones”. Usted entiende.
La salida, más aún, la expulsión de un partido político de una caterva de de esas dimensiones, no puede sino sólo arrojar beneficios a corto plazo para ese instituto que tendrá ante sí la oportunidad de refrescar sus filas, oxigenar su organismo y rejuvenecer el espectro organizacional, con la encomienda de no repetir errores como los que “temporalmente” se van.
Ahora sólo nos hace falta ver cuántos partidos se agarran de la greña en la disputa por quienes se sienten tan “apreciadas joyitas”.
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No es la primera vez que lo dice, pues desde los seis meses de su mandato ya hablaba de que pretendía reelegirse, aunque lo hacía a manera de broma.
Posteriormente, hace medio año, al final de una rueda de prensa preguntó fuera de toda formalidad informativa a los periodistas qué opinaban de su intención de reelegirse.
Hace unos dos meses José Luis Cruz Lucatero habló de que buscaría la reelección en la presidencia municipal, a pregunta expresa de una reportera.
Hace unos días -sin tener ninguna necesidad porque todavía no son los tiempos- el munícipe apatzinguense reafirmó la especie y en estos momentos no le alcanza el sombrero para quitarse las embestidas en las redes sociales por parte de usuarios en contra de que renueve su posición de alcalde.
Ciertamente el grueso de sus “contras” son perfiles falsos, los cuales no merecen ninguna atención de respuesta, sin enbargo el alcalde cometió el error de contestarles e hizo alusión a la falsedad de esos perfiles. Úrgele una voz enfrente que le ayude a moderar y equilibrar emociones políticas y, sobre todo, que le auxilie en lo que se refiere a la conveniencia de responder para disipar dudas, y a callar cuando la ocasión no amerita replicar.
Úrgele, pues, un asesor, no para que le dicte discursos y pronunciamientos, pues para eso es un experto, sino para que le sirva de espejo.
En lo referente a su intención de buscar la reelección, es un sentimiento y una decisión legítimos, sólo que no hace falta repetirlo a cada momento porque para que la gente lo sepa basta con pronunciarlo una vez. Dos o más, es buscar la aclamación, y como que el ánimo colectivo no digiere el peso de la insistencia.
Es tan legitimo su derecho a participar, que la propuesta de la perredista Fanny Arreola Pichardo en el sentido de que José Luis Cruz Lucatero debe someter a una consulta popular su posible participación en busca de renovar su cargo en 2021, está totalmente en fuera de lugar.
Solamente los partidos políticos pueden negarle la candidatura y aún así tendría la opción de una postulación por la vía independiente, luego entonces la única consulta que puede refrendarle o negarle el mandato es la elección del próximo año, así que no es necesaria la encuesta para definir si participa o no
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Por otro lado, y justo es decirlo desde ahora, las presiones hacia el actual presidente municipal de Apatzingán inician desde el diferendo político y parece que hasta familiar, que sostiene con su hermano Antonio Cruz Lucatero, ex presidente y ex diputado local.
Cierto es que Jose Luis Cruz Lucatero no ha contestado a su cosanguíneo menor ni una sola letra respecto a los constantes señalamiento que su carnal le prodiga en redes sociales, y han tenido que salir a dar la cara por él algunos usuarios del Facebook y seguidores de su gobierno, sin embargo se trata de un asunto desgastante para los dos, porque a ambos perjudican sus diferencias.
Aquí no se trata de analizar cuánta verdad asiste o no en sus verticales ataques hacia su hermano a Toño Cruz, sino que ambos están en la jugada política y tendrán consecuencias adversas el uno como emisor, y el otro como receptor.
Mientras no subsanen sus diferencias, serán los adversarios mutuos en Morena, PT, PRI, PAN y PRD, los directamente beneficiados de una situación cuyo origen desconocemos, pero con un final altamente previsible.
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El presidente municipal de Pátzcuaro, Víctor Báez Ceja, estuvo en esta ciudad el pasado fin de semana al atender una invitación de un grupo de conocidos apatzinguenses, entre ellos Francisco García Barajas, Francisco Cedillo Salinas, Hugo Humberto Amezcua Barragán, y algunos otros que le ofrecieron una comida a base de carnitas.
De todo mundo es conocido que el ex diputao Báez quiere ser candidato de Morena al gobierno del estado, pues ha presidido tres veces el Ayuntamiento de Pátzcuaro y como que es una responsabilidad que ya le queda chica.
Por cierto a Báez Ceja ya le comienzan a sacar algunas decisiones del pasado que ahora podrían verse como errores políticos, como el hecho de haber acompañado a César Godoy, medio hermano del ex gobernador michoacano Leonel Godoy Rangel, cuando su polémica toma de protesta como diputado federal, quien sólo escondido en la cajuela de un auto pudo entrar a las instalaciones de San Lázaro para evitar ser detenido sin fuero político por presuntos vínculos con el crimen organizado..
Pareciera que la situación esa inculpa en responsabilidad alguna a Báez Ceja, pero no es así, porque no cometió delito alguno al acompañar al ahora prófugo de la justicia en su toma de protesta como legislador federal, ya que, de cualquier delito cometido por César Godoy, sólo él tiene que afrontar las consecuencias.
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En esta comida el gran ausente fue Genaro Guízar Valencia, quien a la distancia late en los corazones de los allí reunidos, incluido el propio Víctor Baez Ceja.
Genaro sigue en Estados Unidos, aunque atento al acontecer político en Michoacán, sobre todo en Apatzingán, en dónde tiene una estructura sólida y seguidores que añoran un eventual regreso a las lides políticas, aunque, conocedor de los tiempos, sabe que los actuales sólo son de desgaste y que los momentos adecuados serán a partir de enero del año venidero.
Hasta la próxima.