Política en Línea

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* Cristóbal y el último tren
La visita de Cristóbal Arias Solís a Apatzingán el pasado sábado, dejó en claro que el senador considera que su ciclo en política se cierra, por tanto ya no está en condiciones de aguardar las formas y fingir lealtad a un partido político, en este caso, a Morena, sobre todo en tiempos en que ya nadie es leal a los partidos y transitan de un lado a otro como en pasillos de mercado.
Vino Arias Solís a mostrarse tal cual es, un personaje que en el otoño de su carrera política no está dispuesto a ser leal a lo que él considera que le ha sido desleal, y Morena no es la excepción.
Así como pasó por el PRI desde finales de los 70’s hasta mediados de la década de los 80’s; luego de transitar por el llamado Frente Democrático Nacional (FDN) desde 1987 haya 1989, y posteriormente, en los 90’s, tiempos en los que cosechó todo tipo de cargos de elección federal y estatal, menos la gubernatura del estado, pese a sus dos candidaturas por el PRD.
De e igual forma, en Morena encontró el vehículo ideal que lo llevó a la senaduría, más no a la candidatura al gobierno de la entidad .
Aquel joven dos veces aspirante a la gubernatura, ahora siente no tener el tiempo ni las condiciones de esperar otros seis años una oportunidad igual, pues cronos y la circunstancias  apremian, ya que el de  Churumuco sabe que su gestión senatorial concluirá en 2024, y el próximo proceso para elegir gobernador será en 2027, por tanto, tres años en la banca y la posibilidad de que López Obrador ya no gobierne el país pueden ser letales para sus aspiraciones, máxime que no es muy dado a sostener de su bolsillo sus  precampañas, y la posibilidad de su reelección en el Senado de la República es incierta, demasiado incierta, diría yo.
El de Churumuco considera que es ahora o nunca porque, además, cree tener en las alforjas el capital político suficiente para ganar la elección de junio próximo y sólo necesita un partido que le dé el registro.
Más aún, Cristóbal asegura tener ofrecimientos prácticamente de todos los partidos, incluidos esos que han sido inspiración de sus mensajes críticos durante casi 40 años, como son el PRI y el PAN, a los cuales se suma el PRD, PES, y Partido Fuerza México.
Es decir, Arias Solís se encuentra en estos momentos en una situación envidiable con respecto a cualquier otro aspirante al gobierno de Michoacán, porque, al entender sus palabras, nos quiere decir que su sola presencia haría hacia los lados a los más próximos contendientes de cada uno de esos institutos políticos.
Exageración o no, es un hecho que Cristóbal no va por Morena, pero está dispuesto a jugarla desde cualquier frente, aunque dice que prefiere a un partido afín a Andrés Manuel López Obrador, afirmación que me parece hace solamente para no provocar malestar en sus seguidores, porque él sabe que bajo cualquier circunstancia, PRI, PAN y PRD tienen por sí solos muchas más posibilidades que cualquier partido chico, y si se unen, crece la expectativa.
La situación del senador es complicada porque nunca imaginó que no llegaría a ser el candidato de Morena, pero menos imaginó que iba a llegar a ser factor en favor del resto de partidos en competencia.
Mientras tanto, su discurso del sábado en Apatzingán fue esperanzador para sus seguidores, ya que alentó la posibilidad de hacer surgir de entre ellos candidaturas a los diferentes cargos de elección popular, especie que de inmediato le compraron sus simpatizantes sin siquiera ponerse ellos a pensar en que Arias Solís pretende mantener la unidad en su entorno, porque es probable que varios partidos pueden darle el registro. Lo poco probable es que también le entreguen sus espacios convertidos en candidaturas en beneficio de los seguidores del senador, ya que tal vez quieren tenerlo como candidato al gobierno del estado, pero nunca entregar los partidos y quedarse sin espacio alguno para que la respectiva militancia busque cargos.
Si de por sí se percibe como una aberración que el propio Cristóbal obtenga el registro de unos partidos que hasta hace una semana le eran antogónicos, cuánto más podría crecer dicha aberración si la militancia de esos mismos partidos que le ofrecen el registro le entregaran todo, a cambio de nada.
Ahora bien, usted dirá que terminó la influencia de los partidos en la vida política del país, y que el escenario que aquí se plantea es el pan nuestro de cada día en todo el territorio nacional, al grado de que Morena es el más claro ejemplo porque brindó cobijo a ex priístas, ex panistas y ex perredistas, luego entonces, yo le diré a usted que tiene mucha razón.
Hasta la próxima.