Política en Línea

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Por Jesús Bedolla Nava

La llegada del PRI a la presidencia de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados con Dulce María Sauri Riancho al frente, tiene diversas lecturas y las opiniones fluyen en un sentido o en otro, de acuerdo a la posición que con respecto al presidente Andrés Manuel López Obrador tiene quien las emite.
De entrada, la bancada del Partido del Trabajo en la cámara baja del Congreso de la Unión, siente la frustración de no haber contado con el apoyo del presidente durante la lucha por conseguir la ansiada presidencia congresista.
Los petistas no lo dicen abiertamente, pero sí transpiran el sentimiento resultante de una traición en contra.
Digamos que los diputados del PT no quieren que trascienda más esa frustración para no deteriorar más su relación con con el primer mandatario, pero sí tratan de poner en claro que la bancada de Morena está totalmente entregada a decir “sí, señor” a cualquier indicación de AMLO, cual si ellos, los petistas, no lo hubieran hecho también.
Los lopezobradoristas recalcitrantes como defensores de todo cuanto hace y dice el presidente, refieren al “alto grado de inteligencia” del Peje, y califican la llegada del PRI a la presidencia del congreso como “una jugada magistral”, ya que ahora lo tendrá como “aliado”, lo cual sería una alianza sui géneris, ya que el de Macuspana no le baja una sola raya a sus críticas al calificar a los priístas como “corruptos” y, bajo ese contexto, como que no le queda muy bien que digamos pactar con los malos en aras tener un gobierno terso.
Los defensores de AMLO, sin embargo, terminan por reconocer, sin darse cuenta, que en lo que se refiere a hacer política las cosas no han cambiado aún en pleno ejercicio del gobierno del cambio.
Reconocen sin reparar en ello, que cuando conviene llenarse de estiércol, hay que llenarse de estiércol y lo toman a bien, no obstante que nos hayan hecho entender que este gobierno no asumiría como suyas las prácticas políticas que han caracterizado a los corruptos. No hay manera de entenderlos.
Eso equivale a reconocer que a AMLO sí le es válido hacer lo que a otros les fue criticado.
Los analistas mesurados consideran varias lecturas en la llegada del PRI a la presidencia del congreso.
Una de estas es la petición de un “tiempo fuera” del presidente López Obrador ante los adversarios políticos, quienes le demostraron que tienen varios misiles para disparar en su contra al enfrentar la guerra mediática que pone en riesgo la reputación de cada una de las partes.
Sin embargo hay una diferencia que no tomó en cuenta el gobierno actual: los priístas y panistas ya gobernaron, ya han sido evidenciados como corruptos y quizás un vídeo más en contra es tanto como una mancha más al tigre. No ocurre así con alguien que todo el tiempo ha hablado de honestidad a toda prueba y de repente le sacan evidencias de que no ha sido tanto así, por tanto es impactado de manera brutal.
Los críticos mesurados no tienen como postura estar a favor o en contra del presidente, a ultranza. Más bien analizan diversos escenarios y posibilidades.
Uno, es el control de López Obrador sobre la política mediante la cesión de espacios a la oposición para tener mayor margen de maniobra y de acercamiento con el adversario cada vez que sea necesario.
Ahora AMLO tendrá como aliado al PRI en reformas trascendentales a la Constitución y a la leyes que de ella surgen y eso le permirá un camino parejo rumbo a los objetivos trazados, ya que la bancada del PT, pese al golpe recibido, las votará a favor y entre todos (PRI, Morena y PT) aplastarán al PAN y al PRD.
Lamentablemente para AMLO todo tiene un costo y si quiere tener el control de la política, tiene que ceder, aunque no sea de su agrado hacerlo.
El PRI, corrupto y todo, es un partido con tablas, experimentado como.el viejo diablo y tiene objetivos claros, aún dentro de la obscuridad que se maneja en las concertacesiones.
Los de Morena no están lejos de esa misma.actitud por la simple y llana razón de que son hechura del tricolor, tal vez con una pasadita por el PRD que no deja de ser escisión de ese mismo partido.
La novatez de Morena no está en el Congreso de la Unión. Está en sus bases, en dónde de veras creen que el actual gobierno juega diferente a la costumbre. En dónde creen que son militantes de un partido (o movimiento) que ni siquiera tiene liderazgos reconocidos por carecer de comités directivos municipales.
Allí, en el Congreso de la Unión se practica la política a la usanza. Allí tampoco están los cambios prometidos. Las inercias son superiores a las buenas voluntades, si es que las hay.
Y es para algunos observadores la llegada del PRI a la presidencia del congreso el significado de una tregua en la infructuosa guerra de los vídeos, cuya finalidad es mantener distraído al pueblo.
Tan necesario es para el actual gobierno distraer a la ciudadanía, que somete a encuesta la aplicación de la Ley e instala en plazas públicas mesas de recepción de votos en favor o en contra de enjuiciar a los ex presidentes -a Pío, no; sólo a los ex presidentes- y aunque están lejos de conformar una fila de votantes, tratan de cumplir el objetivo. Es mejor mantener la atención en los altos niveles de corrupción, que en el decrecimiento económico y en los escándalos que afectan al presidente.
Los resultados de la encuesta, ya lo verá usted, servirán para maldita la cosa porque la Ley se aplica, si no, deja de ser Ley para convertirse en un menú de sugerencias al pueblo que se erigiría como un tribunal popular que sustituiría el costoso sistema de justicia penal mexicano.
Hace unos meses Emilio Lozoya fue detenido en España a petición del gobierno mexicano y que yo recuerde no nos preguntaron si solicitaban o no a España su detención. Asímismo, la Ley debe aplicarse contra todo infractor y no se le tiene que preguntar a nadie. La famosa encuesta sólo prueba que, igual que los gobiernos anteriores, el actual también ocupa de distractores.
En la actualidad los niveles de corrupción son idénticos a los que se padecieron en los gobiernos pasados. Basta decir que dependencias oficiales que echaron mano del programa de “Jóvenes Construyendo el Futuro”, popularmente conocido como “Ninis”, tienen un ejército de inscritos que cobran mensualmente, pero los promotores les escamotean la mitad y los beneficiarios se quedan con la otra parte a cambio de no hacer nada. Ese es el nivel de “capacitación” y de corrupción que se maneja en el programa. En algunos casos los despiden tres meses antes de que cumplan el año, pero se aseguran de tomarles tres fotos y de sacar tres copias fotostáticas a sus credenciales de elector. Así es como los corruptos que se dice “ya no hay” se adjudican más de diez mil pesos por becario despedido, durante los últimos tres pagos mensuales del período de beca.
No dudo de la buena voluntad del presidente Andrés Manuel López Obrador. Dudo de la honestidad de miles de servidores públicos que el presidente no puede vigilar.
No es fácil gobernar a un país con los índices de corrupción de México. Es difícil conducir los destinos de una nación en la cual, por necesidad, por afición y hasta por deporte, se practica la corrupción.
No es fácil surgir como gobernante y establecer una lucha frontal contra la deshonestidad, cuando se surge de una sociedad corrupta.
Conformamos un país incongruente, en el que exigimos honestidad al gobernante, pero nos quedamos con el celular que alguien olvidó en la mesa, no regresamos el cambio que nos dan de más al hacer una compra, o nos apoderamos de la caja con refrescos de un camión accidentado. Aún más, pedimos ayuda a nuestros pequeños hijos para así poder llevarnos más producto, no obstante que no nos pertenece.
Eso sí: enseñamos a nuestros hijos que robar es bueno cuando lo hacemos nosotros, pero malo cuando lo hacen otros.
Estos último es algo parecido a señalar que la corrupción es de aquellos que ya estuvieron en el poder, pero lo que mi concierne esos actos son cualquier otra cosa, menos corrupción.
Lo más grave sobreviene cuando los justifico: “… pero aquellos se llevaban maletas de dinero mientras que éste roba poquito”. Vox pópuli Dixit.
Hoy por hoy, es más conveniente pactar con el diablo porque a perverso no hay quien le gane. El PT puede esperar mejores tiempos.
Hasta la próxima.